Una semana sin horarios

Hace una semana dimos un cambio drástico en nuestra vidas.

Dejamos nuestros trabajos.

Pulsamos stop y dejamos para siempre (o eso esperamos) esa rutina que tanto nos agotaba y destruía nuestros sueños.

Pero no es oro todo lo que reluce.

Estos siete días han sido una gran batidora de emociones. No sabemos como decirlo pero han sido muchos los sentimientos que han salido a la luz.

Duda. Hemos dudado una y otra vez de si había sido la decisión adecuada. Si sabríamos organizarnos «sin horarios», si sabríamos administrar el dinero sin unos ingresos fijos, si sabríamos montar esa utopía de vida sana, dedicarnos a nuestras pasiones y viajar.

Estrés. Estrés por no poder controlar todo lo que sucedía a nuestro alrededor. Agobiados por no dar abasto con todas las cosas que conlleva el dejar tu nido.

Miedo. Miedo de no ser capaces de arrancar esta nueva vida. Acojonados de haber tomado el camino equivocado y no saber volver.

Pero en el fondo siempre ha habido…

Ilusión. Ilusión por lo que se avecina. Deseo por lo que está a la vuelta de la esquina. Ganas de salir a correr y comernos el mundo con todo lo que hemos estado dejando en espera.

MADRID

De algún modo, aunque queríamos ir en contra del sistema y lo que la sociedad establece como normal, nosotros también formábamos parte de ello.

Nos hemos dado cuenta que, a pesar de criticar la vida que teníamos, también  nos gustaba tener esa estabilidad, ese pequeño piso, el pagar las facturas, esa vida por la que no tienes que preocuparte porque siempre seguirá igual. Hemos tenido una batalla interna con nosotros mismos para hacer que esos sueños que mirábamos con ojos brillantes de ilusión, volvieran a tener forma, textura y color en nuestra mente.

Esta primera semana sin horarios ha sido un caos de deshacernos de mas cosas que no usábamos, reencuentros familiares, remover cajas de recuerdos e intentar colocar los objetos de nuestra vida en una casa que no es la nuestra.

Nuestra mente sigue pensando que tenemos una casa en Madrid y que ahora estamos solo en unas vacaciones. Dichosa es la mente y como trata de engañarnos.

Sabemos que es solo un proceso. Sabemos que necesitamos tiempo tanto físico como mental para adaptarnos a este cambio. Y como decíamos, el futuro dirá.

Estas dos semanas antes de Japón ya estaban organizadas. Sabíamos que estaríamos reorganizando nuestras cosas, pasando tiempo en familia, dejando todo listo para Japón y luego simplemente nos iríamos de viaje. Una vez volvamos de Japón será la prueba de fuego. Cuando realmente nos pongamos con las manos en la masa a currar duro.

Ser nómada no es fácil. Dejar un trabajo de oficina no significa estar todo el día en una tumbona en la playa tomando daikiris. También hay muchas horas de trabajo, organización y estrés.

Berlín

Si echamos la vista atrás a nuestras vidas hace dos meses, tres o cinco, vemos que hemos ganado en calidad de vida.  No tenemos que aguantar la lata de sardinas del metro en hora punta oliendo el delicioso olor a sobaco de la persona a nuestro lado. Ya no nos estamos cagando en nuestros trabajos y arrastrando nuestro mal humor a casa. Hemos salido de ese bucle.

Ahora, si estamos cabreados por el trabajo, sabemos que nos lo hemos buscado nosotros mismos. Trabajamos en lo que queremos y eso hace que no nos importe las horas que invertimos en el.

Esta vida nómada también es una gran prueba de fuego para nosotros como pareja. Ya no es solo que convivamos juntos, sino que viajamos y trabajamos juntos. Estamos 24 horas juntos (con escuetas pausas para retirarse uno al baño). Pero de algún modo, sabemos que esto también nos fortalecerá. Igual que sobrevivimos a dos años de relación a distancia, sabemos que podemos sobrevivir a esto si los dos luchamos por lo mismo y siempre intentando comprender al otro.

Como veis, esto no es mas que una coctelera de sensaciones, pensamientos y mucho caos cerebral.

Estamos ansiosos de pisar el país nipón en apenas unos días. Pero reconocemos que una pequeña parte de nosotros desea quedarse aquí para organizar esta pequeña lavadora de vida que tenemos ahora mismo.

Costa Brava

Tenemos ganas de grabar vídeos, escribir artículos, lanzar nuevas secciones, empezar nuevos proyectos y arrancar todas esas ideas que se han quedado en el tintero. Aunque sea a pasos de hormiga, conseguiremos aquello que nos proponemos.

Y como siempre, os damos las gracias por estar ahí y esperamos que tengáis ganas de ver el resultado de todo esto.

Si alguno de vosotros está en la misma situación que nosotros, pensad en el peor de los casos ¿qué es lo peor que puede pasar? Te darás cuenta como el mundo no se acaba y dar el salto vale la pena.

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