REFLEXIONES VIAJERAS

Relato acerca de cómo cumplir un sueño. El camino hasta los pies de la cima del mundo

Lo sé. Me cuesta sacar esos sentimientos profundos que escondemos bajo llave dentro de nuestro corazón. No se tú como reaccionas cada vez que logras cumplir un sueño o un hito. En cuanto a mi, mi mente se bloquea y toda esa experiencia se queda guardada en algún lugar de mi cabeza complicado de llegar de nuevo.

Será porque las sensaciones, vivencias, emociones y la conmoción sentida a cada instante es demasiado intensa como para revivirla segundo tras segundo.

Hoy no quiero contarte una leyenda ni un cuento, sino algo real: los sueños se cumplen.

Dado que mi cabeza funciona con el orden de «1, 2 3» o «a, b, c», voy a contarte cómo se cumple un sueño paso por paso.

1. Establece tu objetivo

Sea cual sea. Dime, ¿qué es lo que más deseas? Y yo te diré: Es posible.

Hay personas a las cuales les produce un cosquilleo los negocios, que les pone la piel de gallina el pensar en ser madre, que les da un salto el corazón el imaginarse con un Ferrari. Te confieso que mis ojos se iluminan de una manera especial cada vez que contemplo la naturaleza en estado puro. Esa pureza que solo encuentras en la fuerza de la corriente de un río, en un frondoso bosque verde, al ver un león rugir en libertad o… al observar durante minutos, u horas, una montaña.

Esa es la palabra clave: montaña. Esas formaciones rocosas que alcanzan cientos de metros me tienen capturada el alma. Empezando por la curiosa Pedraforca, donde pasé muchos años de mi infancia, hasta la elegancia eterna de la cima del Everest.

Ese era mi objetivo: llegar a los pies de la cima del mundo. «Debes de sentir algo especial al estar bajo el punto más alto del mundo«, pensaba yo. «Los paisajes a su alrededor deben quedarse capturados en la retina de tu ojo para siempre«, decía…

Llegó un día que me cansé de soñar, de pensar y de decir. Una vez dejé mi trabajo en Madrid pensé, ¿y por qué no? ¿Por qué no se puede cumplir, de verdad, un sueño?

Así que estaba decidido: quería llegar al campamento base del Everest para contemplar la cima más alta del mundo en primera persona.

No se cuando fue la primera vez que soñé con ella, pero debió de ser tan real que me aferré a ese sueño hasta el pasado 17 de mayo, día en el cual ese sueño dejó de ser sueño para pasar a ser parte de mi realidad.

Cumplir un sueño - Trekking campo base Everest

2. Prepárate para conseguirlo

Cumplir un sueño conlleva sus riesgos, preparación y horas de dedicación.

Junto con mi complice de toda travesura, Rubén, nos pusimos manos a la obra a descubrir todos los secretos para conseguir llegar a los pies de la cima del mundo.

A pesar de haber pasado seis años de mi adolescencia en los boy (girl) scouts, ya llevaba unos años con poca actividad en la montaña. Por las mañanas me levantaba para hacer ejercicio en casa e invertir el resto de horas en averiguar qué había en cada etapa del trekking al campamento base del Everest. Me empapé acerca de todos los riesgos del mal de altura, la falta de oxígeno, curas y orientación en la montaña.

Administramos el dinero y empezamos a desembolsarlo en la compra de los billetes de la avioneta hasta Lukla, donde aterrizaríamos en el aeropuerto más peligroso del mundo. Ya dije que cumplir un sueño tiene sus riesgos, ¿verdad?

A falta de tres meses para coger el avión rumbo a cumplir un sueño, empezamos a realizar rutas de senderismo por Cataluña. Las primeras fueron con un desnivel de 200m, luego de 400m pasando a 600m y terminamos con rutas de 1.000m de desnivel.

Cumplir un sueño - Trekking campo base Everest

3. Actúa

Y así fue como un 5 mayo de 2017 llegamos a Katmandú, Nepal, la cuna de los montañistas y expediciones de los Himalayas. Al día siguiente cogimos la avioneta hacia Lukla.

Como toda aventura, la adrenalina se vive a flor de piel. Nunca olvidaré el traqueteo del pequeño avión de cartón, esa sonrisa nerviosa que se te escapada cuando tienes miedo, el ruido de las aspas del avión al girar una y otra vez y los aplausos de los 14 compañeros de trayecto una vez aterrizamos.

Y tras poner los pies en tierra firme, ahí la vi. La primera montaña de los Himalayas que veía y ahí estaba, posando tras un cielo azul demasiado perfecto. Tan perfecto que hoy en día esa imagen me sigue pareciendo un dibujo trazado a mano segundos antes de que aterrizáramos.

Cumplir un sueño - Trekking campo base Everest

4. Vive cada momento

El trekking hasta los pies de la cima del mundo había empezado. Contarte al detalle cada uno de los quince días que tardé en cumplir un sueño, haría que tuviera que escribir un libro acerca de ello. Pero no mentiré, fue duro. Más duro que cualquier preparación previa y que cualquier ruta que habíamos hecho.

Tuvimos jornadas de más de 1.000m de desnivel cargando día tras día 12kg a la espalda, andamos durante más de cinco horas todos los días, nos cansamos cada dos pasos que dábamos,…. perdí el apetito, tuvimos dolores de cabeza, cambios en nuestro cuerpo y me falto TANTO el oxígeno que casi pierdo la oportunidad de cumplir mi sueño.

Pero eso no fue todo lo que sucedió. En este camino a los pies de la cima del mundo viví experiencias que nadie me había dicho que fueran posibles:

Vi el Sol y la Luna posar a la vez en el cielo azul.

Viví una ceremonia budista para pedir a los Dioses que nos dejen adentrarnos a los terrenos de Sagarmatha (Everest).

Vi como despierta el Sol tras el Everest con un arcoíris posando a su derecha.

Pasé horas jugueteando con los niños sherpas a la salida del colegio, en su casa o en las calles, siempre SIEMPRE ofreciendo una sonrisa.

Vi la fortaleza del ser humano en cada uno de los porteadores.

Conocí a un héroe de carne y hueso, Pemba, el sherpa que salvó a tres personas en los Himalayas.

Recorrí el glaciar del Khumbu escuchando como el hielo se rompía en su interior.

Pisé tierra sacada de otra planeta, Marte ¿quizá?

Vi como se asomaba, elegante y sin vergüenza, la cima del mundo tras otras montañas.

Cumplir un sueño - Trekking campo base Everest

5. Vive tu sueño

Y así fue como un 17 de mayo llegué al campamento base del Everest. Con 100km a mis espaldas y mucho cansancio, lo pisé.

Ahí estaba, mi sueño delante de mis narices reposando bajo los ocho-miles como si los años no le afectaran. Como si de una película se tratara, tan solo quería hacer click en «pausa». Quería detener el tiempo y respirar cada atisbo de oxígeno que hay a 5.357m de altitud. Mi cabeza daba cientos de vueltas recreando imágenes leídas en revistas y libros acerca de subir al Everest. Veía las tiendas de campaña de las expediciones como si de viejos amigos se tratara. Y, no menos importante, la peligrosa cascada del Khumbu yacía a menos de un metro de nosotros. Esa enorme pared de hielo que pone a prueba a los alpinistas al inicio de su intento de cima.

Y por último… él. El Everest. Contemplar esa majestuosidad delante de tus narices, tan cerca y a la vez tan lejos quita la respiración a cualquiera. Algunos dirán que las vistas desde su campamento no valen la pena, yo digo que estás loco si no sabes apreciar tanta belleza en la naturaleza.

Trekking Everest Base Camp

El paisaje que se dibujaba a mi alrededor era extraterrestre. El blanco cegaba los ojos, tan brillante y reluciente que es imposible de ser captado por ninguna cámara. Las montañas a mi alrededor me hacían parecer tan pequeña cual Alicia en el País de las Maravillas tras tomar el líquido de la curiosa botella con el mensaje «BÉBEME». El suelo que pisaba era arenilla que cubría un manto eterno de hielo.

Cada detalle valía la pena dedicarle unos minutos para procesarlo y almacenarlo en mi cabeza para siempre. No se cuanto tiempo pasamos ahí, pues había prisa porque la montaña nunca avisa de sus cambios. Aún así, esas pocas horas valieron para dejarme sin palabras, palabras que no han sido capaz de tomar forma hasta ahora.

Trekking Everest Base Camp

6. Revívelo día tras día

Y aún así siento que le dedico tan poco a este sueño cumplido… Son tantas las sensaciones de las que se podrían hablar que solo puedo decirte: Vívelo tu mismo.

Pensarás que esto no está hecho para ti, pero el viaje interior que se realiza por los caminos del valle del Khumbu es surrealista. No solo te fortalece físicamente y mentalmente, sino que también moralmente.

No solo el Everest se merece ser protagonista de estas líneas, sino todas las personas que se cruzaron en nuestro camino. Randy, Pemba, Suruchi, los niños de la casa de acogida, la montañista turca,… Todo hacen que este puzzle por cumplir un sueño tome forma.

Así que por suerte, como este sueño forma parte de una realidad, puedes verlo en nuestras fotografías y vídeos. Por mi parte, soy incapaz de describirte con suficiente realismo cada detalle del Shangri-La que se esconde en las montañas del parque de Sagarmatha. Así que te invito a que mires cada vídeo, observes cada foto y crees tu propio sueño.

Solo puede decirte, que una vez estás allí entiendes porque cientos de alpinistas arriesgan su vida cada año para respirar ese aire y sentir la energía que te dan las cimas más altas del mundo.

Everest Base Camp Trek

Es tu turno

Hoy en día me enfrento a mis sueños de una manera distinta. Si he podido cumplir un sueño que requería dinero, preparación física y mucho coraje, ¿qué no puedo hacer realidad?

Sigo en busca del próximo sueño que me cautive tanto el alma que ya no vea otro camino a seguir. Pero sé que cuando descubra cual es, lo perseguiré con toda la pasión de vivir las experiencias únicas que te da la vida.

 

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