Visita al Campo de Concentración Sachsenhausen (Berlín)

En nuestra visita a Berlin, una de las cosas que más nos fascinó fue la capacidad para aprender de los errores del pasado. Aspecto que en España estamos muy lejos de ello. Berlín, toda ella es un museo de historia. Cada paso es un toque de atención, un recuerdo del horror vivido en los tiempos de Hitler y la Segunda Guerra Mundial. No muy lejos de Berlín se encuentra un lugar de visita obligada. Este lugar es el famoso campo de concentración Sachsenhausen.

Cómo llegar a Sachsenhausen

El campo de concentración Sachsenhausen se encuentra a unos 50km de Berlin. Se puede llegar a el de manera muy sencilla solo con el transporte publico.

Lo único que tendrás que hacer es subir al metro y dirigirte a la linea S1 y bajarte en Oranienburg (última estación). Esta es la estación más cerca al campo de concentración. Aproximadamente el trayecto son unos 3€ y de 45 minutos de duración.

La línea S1 del S-Bahn pasa por Potsdamer Platz, Puerta de Brandenburgo y Friederich Strasse. Todos ellos puntos céntricos de la ciudad. Así que no hay pérdida.

Una vez en Oranienburg tienes dos opciones para llegar al campo de concentración: andando o en bus. Nosotros los hicimos andando y es un paseo de unos 20 minutos para llegar andando. La manera más rápida es coger el autobús en la parada justo a la salida de la estación. Los autobuses número 804 y 821 pasan por ahí pero desconocemos el precio. Podéis ver los horarios aquí.

Campo Concentración Sachsenhausen Berlín

Sachsenhausen: Un poco de historia

Este campo vino a sustituir a uno más pequeño ubicado en el centro de la ciudad que llevaba en funcionamiento desde 1933. Los primeros prisioneros eran adversarios políticos del régimen nacionalsocialista. Más tarde apresaron también a algunos grupos que los nazis consideraban inferiores tanto racial como biológicamente como criminales. Estos eran opositores al régimen, homosexuales, judíos, comunistas, testigos de Jehová y soldados rusos.

Más de 200.000 personas pasaron por allí, de las cuales se cree que unas 100.000 perdieron la vida. Murieron siendo víctimas de enfermedades o ejecutados.

Tras años y meses de matanza, participando en el conocido holocausto llevado a cabo por Hitler y todos los seguidores del movimiento nazi, el campo de concentración fue liberado por los soviéticos. Estos entrar en la Alemania Oriental, entre agosto de 1945 y la primavera de 1950. Los presos del holocausto fueron liberados y repatriados.

No obstante, los soviéticos siguieron usando el campo de concentración como un campo especial del NKVD. Ahí, se recluyó a unos 60.000 presos políticos, así como militares y funcionarios del III Reich. 12.500 de ellos murieron, en su mayoría de malnutrición y enfermedad.

Campo Concentración Sachsenhausen Berlín Campo Concentración Sachsenhausen Berlín

Información para Tu Visita

Llegamos al campo de Sachenhausen andando desde la estación y lo primero que te encontramos fue el centro de visitantes. Ahí puedes hacerte con toda la información necesaria para tu visita: guías, planos y la audio-guía. Alguna información útil que saber es la siguiente:

  • Entrada: gratuita
  • Audio-guía: 3€
  • Los guías y planos también son de pago.

Puedes contratar un tour guiado en español desde Berlín. Toda la información y precio haciendo click aquí.

Visita a Sachsenhausen

Una vez pasado el centro de visitantes, nos ponemos camino al campo por un camino que va bordeando el muro exterior. A lo largo de este hay una pequeña exposición permanente en la que cuentan la historia del campo desde la construcción hasta la liberación del mismo.

Como dato curioso, justo en frente de este muro, se encuentra la academia de policía. Un guía mismo contaba que la localización de la academia fue echa apropósito. Alemania tiene presente los horrores vividos y los conserva para que no vuelvan a repetirse.

La primera entrada hacia el campo es a un primer perímetro más pequeño. En este se encuentra la casa del comandante del campo de concentración. Antiguamente también estaban pequeños edificios de oficinas de las SS y la Gestapo. Toda esa zona fue derribada por los soviéticos. Alrededor hay muchos monumentos al recuerdo de las víctimas. Sin duda vale la pena dar un paseo y leer sus historias.

Tras este pequeño anticipo llega al hora de entrar verdaderamente al campo. Desde fuera de este no se llega a vislumbrar la inmensidad de terreno.

Lo primero que veras al entrar, tal y cual veían todos los presos que iban a parar a este horrible destino, era la «famosa» frase que se encuentra en todos los campos de concentración nazis: Arbeit macht freí. Esto se traduce como: «el trabajo os hará libres».

Sachsenhausen

Una vez pasada esta puerta principal, si nunca has visitado un campo de concentración, la inmensidad del terreno, el silencio y todo lo que puedes ver con tu mirada, hará que te sientas insignificante y a la vez horrorizado. No es comparable la experiencia de estar ahí presente, con verlo en un documental o una película que todos hemos visto.

Durante todo el recorrido, la sombra del recuerdo y de miles de almas perdidas vendrán a tu mente en diferentes momentos. La visita puede ser bastante intensa. Podrás imaginar lo que era estar ahí, ya que se conservan las calles creadas entre los barracones y el alambre de espino.

Campo Concentración Sachsenhausen Berlín

En la visita se puede acceder a dos barracones, los cuales están en las condiciones tal cual eran en el pasado. Podrás hacerte una pequeña idea de como era el lugar donde «vivían» y dormían todos los presos en el campo.

Luego hay otros barracones acondicionados como pequeños museos y exposiciones. En estos aprendes mucho mas de todo lo acontecido en el campo de concentración y sobre algunos de sus muchos presos. Se pueden ver ropas, cartas, fotos e incluso mucho material de vida diaria como cubiertos, carteras, gafas, etc.

Lo irónico era que dentro del campo de concentración construyeron una prisión. Se usaba para encerrar a los presos políticos y de guerra. Tras la liberación del campo, el ejercito ruso lo uso para retener a las fuerzas del III Reitch.

Al lado izquierda de la entrada principal, se encuentra el edificio de la enfermería y la morgue. Estos se pueden visitar su interior. Ahí ya dejamos a libre elección si lo ves educativo o puro morbo. Este es otro lugar que no te dejará indiferente y si eres muy sensible quizá pases por esta zona rápido.

Berlín Berlín

Pero no todo es muerte. En otro de los edificios está la zona de las cocinas, donde los prisioneros debían de cocinar para los soldados nazis. En el sótano, que era donde se cortaban patatas y distintas verduras, verás como los judíos pintaron varios frescos en las paredes. Estos aún se conservan. En un mural, por ejemplo, están dibujadas varias zanahorias y una de ellas la van a cortar por ser distinta a las demás.

Otra zona de la visita es el crematorio y la cámara de gas. El edificio fue destruido por los soviéticos cuando entraron en el campo. En su lugar levantaron un monumento en recuerdo a las víctimas que fueron asesinadas ahí dentro. De todos modos, se puede ver toda la planta del edificio, así como sus suelos y marcas de paredes. Suficiente para imaginarte qué sucedió dentro de Sachsenhausen. Aprenderás mucho acerca de lo cruel que puede llegar a ser el ser humano y a qué nos pueden hacer llegar los fanatismos y extremismos.

Tras la visita nos dirigimos a la salida, esa misma salida que miles de personas no tuvieron ocasión de poder cruzar, pero que hoy en día son recordados por todos.

Berlín Berlín

La emotiva experiencia de Sachsenhausen

La visita esconde muchísimas sensaciones y cosas qué ver que no explicamos en este articulo. Sachsenhausen es una experiencia que debes vivir de primera mano. Pero sin duda, tras tu visita algo habrá cambiado en ti: sensaciones, pensamientos o manera de pensar.

Es una experiencia que te recomendamos para entender el horror al que lleva la intolerancia, el racismo y el miedo. Como siempre, aprender de los errores para que no vuelvan a ocurrir. Y no solo eso. Sino que, aunque sea en una menor medida, todos los actos en contra de las personas solo por su manera de pensar, por su manera de amar o por su etnia no nos llevan a nada.

Y quiero terminar comentando algo muy triste y penoso. En nuestra visita, vimos a algunas personas respetando muy poco, NADA, este lugar. Desde gritar, con comentarios desafortunados, con el palo selfie en plena morgue, etc. Y para más inri, muchas de esas actitudes provenían de españoles. Si visitais este o cualquier otro lugar parecido, por favor, sed respetuosos. Si no es por vosotros, hacerlo por lo que el lugar significa y lo que puede ser para otros.

Berlín

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